
Nació colorada, casi roja, pero la sangre de nuestros héroes merecían respeto. Más de una centuria pasó y esa bandera se tiñó de sangre inocente y expulsó del país a miles de sus hijos, mejores o no, pero que amaban, con igual pasión y lucidez: la libertad.
En este tiempo luce así: cabeza abajo, con el verde de la llanura, los puntos negros de sus crímenes, las degradaciones del color colorado que señala que ni ellos mismos se conocían; los tonos azules: el aporte liberal. Uno de ellos, es obra de Jaeggli y Laíno.
El blanco solitario en la bandera, pues, ¿quién más? Blanca Ovelar.
Y cuánto más falta...
Qué estupidez de supino grado!
ResponderEliminary encima, con horrores ortográficos...
"El que esté libre de herrores ortográficos que tire la primera palavra bien escrita"
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