
La caída de la ANR no se logrará con una sola paliza electoral. Es un partido político que supo manejarse entre las mieles del poder dictatorial y de las ciénagas repletas de criminales y corruptos que lo rodeaban y le daban sustento a ese poder que, por el terror desplegado, sumió a todo un pueblo en una apatía que no significó nunca cobardía. De todas las arbitrariedades, hasta el asesinato, que lo definían, sobresalió el antipatriotismo más vil que ha conocido este país heroico que había sobrevivido toda vicisitud y hasta el genocidio gracias a sus héroes que lucharon hasta morir aún cuándo veían la derrota inexorable. En este punto vale recordar lo que gritaban, con toda la verdad que cabe en un corazón, los verdaderos patriotas "Vencer o Morir".
Más, este partido, que administró grosera y corruptamente nuestro país por décadas, no se dará por vencido de manera "amable". Ni habiendo perdido esa "batalla" que los dejó mudos por meses. De ninguna manera.
Hace poco tiempo desbordaban de una imbatibilidad electoral que les reventó en los rostros de sorpresa y espanto: era posible derrotarlos. No eran ya inmortales con esa polca vibrante ni con esa marea de oloretes con pañoletas rojas atados al cuello y ya ni siquiera con su "héroe" máximo... (Tembelo Stroessner) camino a convertirse en polvo.
Ahora bien, toda "caída" conlleva un proceso que, o lo "levanta" o lo arrastra, de manera pacífica aunque no excenta de nerviosismo y paroxismo, hacia un lugar que ya habitan y que, en esta patria de palabras lacónicas y fulminantes, se ha dado en llamar "llanura".
Las internas llevadas a cabo por la ANR demuestran (no vale la excusa del "mal tiempo", por respeto a todo un país) que ha quedado huérfano de ese electorado cautivo, sometido a sinnúmero de amenazas o siendo comprados a conciencia sucia, funcionarios públicos aliviados de no ser más los "cabeza de turco" que eran arreados bajo la amenaza de despidos y tantas otras maneras de sometimiento... se han ido al carajo.
Estas internas ha resultado en otra "batalla perdida" que, sumadas a otras: descreimiento y rechazo de la ciudadanía a la Corte Suprema de Justicia, al Parlamento que es tildado, mínimamente, de vergonzoso y con ínfulas (llevadas a cabo) de "vendettas políticas" o lo que dejan entrever con bastante claridad desde ese cargo de "representantes del pueblo" que se resume en lo siguiente: "Primero el partido, último el país", además de la impunidad y de la conspiración alevosa de, por ejemplo, ¿hace falta citarlos?.
Las viejas falacias no las dan por acabadas. Persisten con sus discursos triunfalistas o con la consigna de la "unidad granítica del partido".
Buena señal. Mejor: imposible.
